MCT, cáñamo, oliva: el papel del aceite portador
Alice DH
En los aceites de CBD, no solo hay cannabidiol, sino también aceite portador, que desempeña un papel en la formulación. MCT, cáñamo u oliva no tienen el mismo origen ni las mismas características. Por eso, comprender sus diferencias te permite elegir mejor.
Lo esencial que debes recordar
- El aceite portador sirve de base para el CBD e influye en la formulación final del aceite.
- Los aceites portadores MCT, de cáñamo y de oliva tienen perfiles de ácidos grasos distintos.
- La elección depende de la formulación deseada, el sabor, la textura y la estabilidad del producto.
¿Para qué sirve un aceite portador en un producto de CBD?
Una base para el cannabidiol
El CBD está presente de forma natural en el cáñamo como un compuesto lipófilo, es decir, que tiene afinidad con las materias grasas. Por eso, en un aceite de CBD se combina con un aceite vegetal que sirve de base para la formulación.
Este aceite permite obtener un producto homogéneo y fácil de dosificar. Según el aceite portador, dos productos pueden tener una composición, una textura, un sabor y una conservación diferentes.
El aceite portador influye en el producto final
Las propiedades físicas y la composición de ácidos grasos del aceite portador contribuyen a las características del producto final.
Un aceite ligero y de sabor suave no produce la misma sensación en boca que un aceite vegetal con un perfil más pronunciado. Su fluidez, su resistencia a la oxidación y sus condiciones de conservación también pueden influir en la formulación.
Por eso, la elección del aceite portador forma parte integral del trabajo de formulación y de la elección de tu aceite de CBD. Debe ser coherente con el tipo de aceite de CBD que buscas, y no considerarse simplemente un ingrediente secundario.
¿Por qué se utiliza tanto el aceite MCT en los productos de CBD?
Un aceite obtenido de fracciones de coco
MCT significa triglicéridos de cadena media. Por lo general, se produce a partir de aceites vegetales ricos en ciertos ácidos grasos, a menudo procedentes del coco.
Su interés para la formulación radica en su composición relativamente específica y su textura fluida. Además, suele tener un sabor suave, lo que permite crear un aceite de CBD de perfil discreto.
Los MCT están compuestos principalmente por ácidos grasos de cadena media, como el ácido caprílico (C8) y el ácido cáprico (C10). Su proporción puede variar según los productos y los procesos utilizados.
Una base neutra para las formulaciones de CBD
El perfil discreto del aceite MCT explica en parte su popularidad. Permite destacar las características propias del extracto de cáñamo sin añadir un sabor vegetal especialmente pronunciado.
Su fluidez también puede facilitar la formulación y el uso de un producto homogéneo.
Aceite de cáñamo, para un aceite portador directamente procedente de la planta
Una composición distinta de la de los MCT
El aceite de cáñamo se obtiene de las semillas de cáñamo, por lo que no debe confundirse con un extracto de flores rico en cannabinoides.
Esta distinción es fundamental: el aceite de semillas de cáñamo y el extracto de cáñamo no cumplen la misma función en una fórmula. El aceite de las semillas sirve de base vegetal, mientras que el extracto aporta CBD y otros cannabinoides según su perfil.
El aceite de cáñamo tiene una composición propia de ácidos grasos. También presenta un sabor vegetal más característico y un color que puede variar según su producción y filtrado.
¿Por qué elegir aceite de cáñamo?
Usar aceite de cáñamo como base permite crear una formulación en la que varios componentes proceden de la misma planta. Puede ser una opción adecuada para una marca que quiera mantener la coherencia en torno a la materia prima del cáñamo.
Sin embargo, su perfil aromático puede ser más intenso. Por ello, la formulación debe tener en cuenta esta característica, sobre todo cuando el extracto de CBD ya tiene sus propias notas vegetales.
→ descubre nuestros aceites de CBD
Aceite de oliva, otra opción para los aceites de CBD
Un aceite vegetal de perfil marcado
El aceite de oliva también puede servir de base en algunas formulaciones de CBD. Tiene una proporción elevada de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado. Además, tiene un perfil vegetal característico, con una textura y un sabor que pueden percibirse más en el producto final.
Esta elección puede dar una identidad distinta a un aceite de CBD. El aceite de oliva aporta una base con más carácter.
Una base que requiere una buena conservación
Como cualquier materia grasa vegetal, el aceite de oliva puede oxidarse, especialmente al exponerse al oxígeno, la luz y el calor. Esta oxidación puede modificar progresivamente sus características y las de la formulación en la que se utiliza.
Por eso, en un aceite de CBD formulado con aceite de oliva, la elección del envase y las condiciones de almacenamiento contribuyen directamente a conservar el producto a lo largo del tiempo.
¿El aceite portador cambia el CBD en sí?
Es importante distinguir el CBD del aceite en el que se formula. Cambiar el aceite portador no transforma el cannabidiol en otra molécula. Sin embargo, sí modifica las características del producto que lo contiene.
La concentración indicada depende de la cantidad de CBD presente en la fórmula total. Así, dos frascos pueden utilizar el mismo tipo de extracto y una concentración comparable, y aun así presentar diferencias debidas al aceite portador.
Por eso, leer la etiqueta permite entender la función de cada ingrediente: el extracto aporta los cannabinoides; el aceite portador constituye la base en la que se formulan.